| Hola
familia guitarrera,
hoy tenemos en el banco de pruebas una guitarra española clásica,
con algunos conceptos modernos, pero una clásica es una guitarra
con mucha tradición, y ésta la tiene.
La tradición la pone el nombre de su fabricante, la casa "Admira",
que llevando unos cuantos años en el sector, sabe muy bien lo que
fabrica.
Maderas y más maderas...
Uno de los componentes a tener en cuenta en la construcción
de instrumentos musicales, y sobre todo en las guitarras acústicas
y clásicas, por su sonido "acústico", viene dado
por sus maderas. Este factor es determinante de su comportamiento a nivel
sonido, durabilidad, estabilidad, estética, etc.
En el caso de la Cristina-E, las maderas que se han seleccionado para
su construcción son de primera, el acabado es muy bueno, y la electrónica
lo mejor que hay en el mercado hoy por hoy; Fishman, por lo tanto se podría
decir que el conjunto de todas estas propiedades la convierte en una guitarra
a tener muy en cuenta.
La tapa está hecha en pino, abeto macizo, lo que es muy importante
para el sonido, ya que el abeto es la madera por excelencia para este
menester. En algunos modelos de guitarras más económicas
se utiliza contrachapado de pino, pero el sonido se resiente mucho, ya
que no tiene las mismas características que una pieza maciza.
La gente de la casa Admira lo sabe muy bien y se toman muy en serio esto
de la selección de abeto para sus tapas, que son muy parejas, caras
y muy bien trabajadas. Los aros y el fondo están hechos de sicomoro,
muy liso y con poca veta, pero muy bien seleccionado. Este color tan claro
le confiere al instrumento un "look" muy bonito y elegante.
Las vetas del fondo están un pelín más marcadas,
paralelas y unidas en el centro por una línea de 1 mm. de espesor
de ÉBANO, sin embargo, las vetas de los aros son menos visibles
y muy parejas. Los filetes o cenefas que unen tapas y aros de fondo, están
hechos de palosanto, es una delicia ver como están encolados y
acabados, simplemente perfectos.
En la tapa no sólo nos encontramos con el filete de palosanto,
sino que se han tomado el trabajo de agregarle por la parte interna otras
línea que resalta el palosanto con cuatro capas intercaladas de
chapa oscura y clara, en fin un trabajo muy bien acabado, y aunque sea
un detalle estético, se ve que se han hecho con mucho cariño
y eso se agradece mucho.
El puente está hecho de palosanto, con un filete blanco de decoración,
la roseta que tiene incrustada alrededor de la boca, también está
hecha con mucho esmero, compuesta de varias chapas de maderas negras,
clara, verde y roja.
Debajo de la cejuela donde apoyan las cuerdas está albergada la
pastilla "transducer" de Fishman, la que envía la señal
al previo, donde tenemos un amplio control de tonos.
Otro detalle de agradecer es el rebaje (Cutaway) que nos permite una ejecución
de agudos muy fluida, ya que después del traste 12 (la octava)
tenemos un cómodo acceso para nuestra mano izquierda. Ya es hora
de que los fabricantes se den cuenta de que los guitarristas agradecen
mucho estos detalles, y que pueden ser determinantes a la hora de la decisión
de comprar uno u otro modelo.
¡A ver ese mástil!
El mástil está hecho en cedro con las medidas clásicas,
con un ancho en la cejuela de 5,2 mm y en el traste 12 (donde se junta
con el cuerpo) tiene 6,3 cm. Este mástil está reforzado
con una tira de 5mm. de ébano, lo que le aporta una rigidez óptima.
El diapasón es de ébano, muy oscuro y denso, el ideal para
esta función, y de 5 mm. De espesor, está muy bien pulido,
bien entrastado y muy recto.
La afinación y la octavación también están
en su punto. El diapasón entra en la boca de la guitarra, por la
parte de agudos, para conseguir dos semitonos más en el registro
del instrumento, no es que sea excesivamente útil, pero si por
aquellas cosas de la música, tienes que ejecutar un Do o un Do
más agudo que la octava normal pues puede tocarlos, en una española
normal no podrías hacerlo.
Las cejuelas y el puente son de hueso, detalle muy importante ya que hoy
casi todos los fabricantes las montan de plástico, y la verdad
que por su densidad duran mucho más.
La pala tiene un diseño clásico con una tapa de palosanto,
en ella va montado un clavijero dorado, con palometas de nácar.
La electrónica al poder
Así es, la electrónica es la que da el poder, aya que la
guitarra como acústica es buena, brillante y con cuerpo, si realmente
quieres sonorizarla, el tema es muy difícil, ya sea en estudio
o en directo. Las guitarras españolas como las acústicas,
si viene con su transducer y su previo mucho mejor.
Está claro, que si no lo incorpora de fábrica, tú
lo puedes instalar, pero si viene de fábrica y encima es un sistema
de pastilla (transducer) y previo de la casa Fishman, famosos en el mundo
entero por tener una especial calidad de sonido y una extensa gama de
producto en amplificación de instrumentos acústicos, mejor
que mejor.
Esta gente lleva ya muchos años especializados en éste tema
y evidentemente eso se nota.
El previo consta de potenciómetros deslizables (tipo mesa de mezcla),
los que nos sirven para ajustar el volumen, graves, medios, agudos y brillo.
Toda esta gama de ecualización es la ideal para buscar el sonido
que deseamos y también para poder adaptarnos a las necesidades
de cada momento, ya que no es lo mismo tocar en casa con un amplificador
de 20 watios, que sonorizar una acústica o una española
en un PUB o en un escenario con 2000 watios, o enchufarla por línea
en un estudio de grabación; cada situación puede requerir
una ecualización muy concreta.
Todos los controles de tono, son activos, por lo tanto el efecto que producen
son muy reales recortando o aumentando sus respectivas frecuencias con
un + ó 15 db.
Otro detalle que tiene la gente de Fishman , es el control de la fase,
éste está activado con un pequeño interruptor cromado.
Este detalle es muy útil ya que los instrumentos acústicos
cuando son amplificados, crean acoples con otras fuentes de sonido, ya
sean monitores, amplificadores, micrófonos, etc. Para contrarrestar
este efecto tenemos que buscar que la fase de nuestra guitarra sea la
misma que la general, por lo tanto contamos con este interruptor para
luchar contra los acoples, que son bastantes y muy molestos ¡o no!.
El led rojo que asoma en el panel de control es un chivato del estado
de la pila, también de mucho agradecer, ya que no mola nada llegar
a una actuación o a un estudio y encontrarnos con el drama de que
la señal se nos va haciendo pobre y saturada, indicios de pila
que muere.
Una cosa a tener en cuenta, es que el jack al ser enchufado en la guitarra
no sólo hace de portador de la señal al amplificador, sino
que también ejerce como interruptor de la corriente que alimenta
el previo, por lo tanto acordamos que cuando dejáis de tocar hay
que desenchufar la guitarra, sino asumiréis un gran presupuesto
en pilar y las que lleva son alkalinas de 9v., que cuestan una 600 pts.
Ultimas palabras
El sonido en general del instrumento es bueno, tanto acústico como
eléctrico, la construcción es sobria, el acabado de la laca
es de primera, los materiales están muy bien escogidos. Lo único,
es que veo un poco altas las cuerdas (5 mm. En el traste 12) pero lo bueno
es que ese detalle tiene fácil solución; solo es necesario
bajar un poco la cejuela y el puente, consiguiendo así una acción
más cómoda. Bueno chicos, por el precio que cuesta este
instrumento creo que hay que probarlo, ya que puede ser muy interesante.
Aquí os dejo hasta el mes que viene, saludos.
banco de prueba 2
Músicos No.76/1998
De Lluis Ros
Un típico modelo de estos reconocidos constructores,
rediseñada para una mejor adaptación a sus nuevas funciones,
con un estupendo sistema Fishman de captación y amplificación
de sonido.
¿Quién no conoce las guitarras Admira? ¿Quién
no ha tocado, o ha tenido, una alguna vez?
Pues eso, todos la conocemos. Lo relevante ahora es este modelo de guitarra
clásica española que, con buena parte de las características
de los modelos tradicionales, entra en el campo de las guitarras acústicas
autoamplificadas.
Hay tres puntos muy concretos a señalar en una primera aproximación:
1/el diseño es prácticamente idéntico a una guitarra
española "normal" pero se le añade un ligero "cutaway"
que favorece el acceso a los trastes más agudos sin romper, quizá
mejorar, la estética del instrumento;
2/las prestaciones como guitarra acústica (clásica) resultan
completamente equivalentes a las de cualquier otro modelo de la casa de
nivel similar (digamos "medio"); o sea, que se puede tocar "tal
cual" sin perder nada por el camino, y 3/el sistema de captación
del sonido y su posterior amplificación y transmisión es
excelente (aquí sí se pierde parte del sonido original acústico,
realmente bastante poco, aunque eso es normal y el resultado obtenido
está a muy buen nivel tanto de calidad sonora como potencia).
La parte acústica
Como decía
hace unas líneas las diferencias con una guitarra clásica
normal son mínimas. Si nos olvidamos del cutaway y del color (ese
amarillento claro característico de madera tierna) todo queda en
una caja ligeramente más estrecha de lo habitual (sobre los 9 cm,
cuando la mayoría de este tipo ronda los 10).
Por lo demás idéntica. La pala, con la forma típica
de las Admira, lleva un CLAVIJERO estándar, sencillito, algo duro,
limitado en su base con una cejilla superior de acabado irregular sobre
el que reposan las cuerdas. El conjunto MÁSTIL/DIAPASÓN
está bien ajustado y nivelado, es de los que podríamos llamar
"delgados" (no en cuanto a amplitud sino al grosor) y con unas
buenas capas de barniz resulta de fácil desplazamiento.
Presenta los habituales 19 trastes con una pequeña prolongación
hasta 21 para primera y segunda cuerdas (o sea hasta la nota C#). El cutaway
empieza justo en la octava y termina a la altura del 17. El quintado de
las cuerdas y su afinación a través de todos los registros
es prácticamente perfecta. El sonido está bastante bien
con un par de detalles a recalar: unos bajos muy buenos, fuertes y sonoros,
y un sustain natural altísimo.
En una guitarra acústica es fundamental el tipo de maderas empleadas
en sus diferentes componentes (no solo la tapa y el fondo, sino también
los arcos internos y cualquier otra pieza) así como el tipo y capas
de barniz y, por supuesto, las dimensiones del instrumento.
El punto más flojo de este instrumento, en cuanto a sonido, está
en los agudos, no muy brillantes ni potentes (aunque esto se minimiza
cuando tocamos en forma amplificada) y luego falta saber el rendimiento
que darán las maderas con el tiempo. A nivel de manejo el asunto
no está tan logrado; aunque las características del mástil
la hacen a priori una guitarra cómoda de tocar, la tensión
de las cuerdas y los micro ajustes entre éstas, los trastes, el
diapasón, etc., hacen que no resulte tan suave y cómoda
como sería de desear (sobre todo teniendo en cuenta que cuando
amplificamos el sonido todo suena más fuerte.
Hasta la más pequeña vibración, vacilación
o mini-trasteo suenan multiplicados, por lo que además de una buena
técnica interpretativa no está de más que el instrumento
nos facilite la ejecución al máximo).
Para entendernos, es una guitarra un tanto "dura" con una tensión
alta. Esto junto con el tema del clavijero es lo único censurable
pues por lo demás, e incluso con esto si no somos demasiado exigentes,
es un instrumento muy bien nivelado.
La parte Eléctrica
El responsable de
lo que pasa cuando enchufamos la guitarra a un amplificador (con un cable
y jack normales que se conectan a una entrada en forma de enganche para
correa en la base del cuerpo) es un estupendo sistema de la casa FISHMAN
que consta de dos partes claramente diferenciadas.
Lo primero el captador de sonido (transducer), basado en una pastilla
de un material polimerizado propio de esta marca (no el clásico
de cerámica) recubierto por varias capas del mismo material que
abarcan toda la longitud del puente (está situado por debajo de
él) y que son las que actúan como transmisores.
El sonido capturado es el global producido por la tapa, más todas
las vibraciones que se generan en el interior de la caja, sin apreciarse
diferencias entre cuerdas ni registros(aparte de las propias generadas
por el timbre y frecuencias implicadas) resultando algo parecido - alguno
ya lo habréis probado alguna vez - a cuando colocamos un micro
dentro de la guitarra. Después está el preamplificador.
Un circuito electrónico que permite el control del volumen general
de salida y el matiz del sonido generado.
Incorpora un ecualizador de 4 bandas donde a los habituales controles
de graves, medios y agudos se añade un estupendo control de BRILLO,
en gran manera responsable del color acentuadamente acústico que
finalmente se consigue producir. Un led indicador del estado de la batería
(una pila alcalina normal de 9 V.), que se mantiene encendido cuando ésta
empieza a estar baja pero aún queda tiempo de uso, y un interruptor
inversor de Fase completan los controles del pequeño panel situado
en el arco superior a la izquierda.
Este inversor de fase es especialmente útil para minimizar, sino
anular, los típicos acoplamientos que se pueden producir por realimentación
con el sonido del ampli.
Conclusiones
Para cualquier guitarra,
especialmente quizá en modelos acústicos, y en definitiva
para cualquier tipo de instrumento todo se reduce a dos variables claras:
calidad de sonido y facilidad de manejo.
En cuanto al sonido, tanto a nivel puramente acústico como, sobre
todo, en forma amplificada, el modelo que nos ocupa da unos resultados
notables. Si la meta de este tipo de guitarras es el de sonar a través
de un amplificador manteniendo el mayor colorido acústico posible,
el objetivo se alcanza con creces (cuidado, nunca sonarán como
a través de un buen sistema de micrófonos externos; el resultado
siempre es un tanto "eléctrico" con una metalización,
distorsión del original, ineludible) y la potencia y claridad de
tono es estupenda.
Por lo que hace la facilidad de manejo el resultado es más discreto.
Y no estoy diciendo que sea deficiente, pues es más que válido
para un instrumento de buen pero no gran nivel y para muchos de los casos
en que se va a utilizar. Lo que pasa es que si se mejorasen algunas partes
y ajustes podríamos hablar de un modelo realmente soberbio.
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