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Guitarra Flamenca electrificada Admira EVA-E
Revista Guitbass Año1 Numero 9, Paco Garrido

 

LLEGA LA ELECTROFLAMENCA

Desde que se empezaron a electrificar instrumentos acústicos mediante transductores piezoelectricos, una de las cosas que más se ha echado en falta en los escenarios del mundo (y sobre todo en este país) es una guitarra flamenca electrificada. La Admira Eva-E es el primer instrumento de estas características que pasa por nuestros manos.

Admira es uno de los grandes fabricantes de guitarras españolas. Su volumen de producción es tal que puedes encontrarlas en casi todos los grandes almacenes del país y en anuncios de revistas extranjeras.
Su catálogo abarca desde los precios más asequibles hasta guitarras de la gama media-alta, todo dentro del marco de la producción industrial. Siendo principalmente conocida por sus guitarras de orientación clásica, no deja de resultar llamativo el tener a mano una des sus guitarras que parece más dirigida hacia el sector flamenco del mercado, electrificada y con una caja estrecha.
Desde luego, resulta sugestiva hasta la tentación.

Mástil

La pala propiamente dicha entra como una cuña por debajo del bloque del mástil, en estilo tradicional de las guitarras españolas, trazando una línea de unión desde la parte posterior de la voluta hasta la cara frontal, entre la segunda y la tercera clavija de cada lado.
Atraviesan la pala dos surcos en los que se alojan los postes de los clavijeros (de tipo mecánico y en acabado dorado, con palomillas de imitación madreperla) y la recubre una capa de palisandro de la India.
Las clavijas cumplen su labor perfectamente, sin dar ningún problema a la hora de afinar. La cejuela de hueso tiene un ancho de 50 mm. de los que se han aprovechado 43,9mm. en la apertura de cuerdas, lo que ha permitido un espacio promedio de 7,5 mm.
Tanto la pala como el mástil están hechos de una madera que, a primera vista, parece alguna variedad de caoba. El mástil esta hecho de dos piezas con un refuerzo central y su grosor en el traste 1 es de 23 mm. llegando hasta los 25,3 mm. en el traste 10. La curva del zoque (acabado en forma de quilla) empieza un poco antes del traste 11. El tiro total son 850 mm.
El diapasón de ébano no ha sido apenas pulido después de cortarlo y presenta un color ligeramente grisáceo. Sobre él se montan 19 trastes completos, del tipo bajo y estrecho, habitual en las guitarras españolas: el ancho en el traste 10 es de 66,2 mm. y alcanza los 67,5 mm. en el 19.

La Eva-E presenta una pequeña prolongación del diapasón suspendida sobre la boca de sonido con dos trastes más, el que hace el número 20 sólo puede ser utilizado en las cuerdas de Mi agudo y Si, mientras que el 21 sólo es accesible en la cuerda de Mi, pero al menos en ésta podrás llegar tan agudo como en una Strato Vintage.

Cuerpo

El zoque parece ser de cedro y la confección de la unión interna por encoladura se puede ver perfectamente a voltear el cajetín de la electrónica.

La tapa armónica es de un pino-abeto macizo; el fondo y los aros son laminados de sicómoro. Dicho a la brava, la tapa es ligeramente más pequeña de lo usual y el aro tiene poco más de la mitad de profundidad que una guitarra española de las de toda la vida.
El baraje superior se ha hecho con pino de muy buena calidad y muy buen acabado, utilizando el diseño de rebaje curvo en los extremos conocido como cavero.
Para el baraje del fondo se utilizó el mismo tipo de caoba del mástil, esta vez sin rebajes, lo que se conoce como barra paralela. La unión de los aros al fondo se hizo mediante contra-aros lisos, mientras que la tapa se unió con peones en forma de escuadra.
Todas las encoladuras internas se hicieron a pistola y dejaron algunos restos de cola sobre el baraje y la cara interna del aro del lado agudo en el ejemplar concreto que hemos probado.

La guitarra presenta un recorte en el lado del lóbulo menor que entra hasta el traste 17, lo que permite un acceso razonable hasta el traste 19, pero no permite grandes malabarismos sobre la prolongación del diapasón. Por otra parte, la mayoría de las guitarras españolas tienen sólo 18 trastes, lo que nos deja ver a las claras que la boca de sonido (de 85 mm. de diámetro) se ha desplazado ligeramente hacia el puente desde su posición tradicional para poder encajar este traste extra.

El puente tiene un a base de palisandro con adornos de imitación marfil y la selleta es de hueso. La apertura de cuerdas es de 58.4 mm. y el espaciado de 10,6mm.
La altura del diapasón sobre la caja es de unos 5,7mm. lo que permite una muy buena dinámica, pero el diapasón esta pegado a la tapa lo que, dados los distintos coeficientes de expansión y contracción del pino-abeto y el ébano, puede acabar haciendo que la tapa se raje cerca de esta encoladura en algún cambio climático brusco o después de un viaje.

Electrónica

La pastilla piezoeléctrica bajo el puente es una Fishman Acoustic Matrix controlada mediante un previo Fishman Prefix, del tipo de los que se pueden voltear simplemente presionando una pestaña, permitiendo un acceso inmediato a la pila. Los controles del previo son: filtro anti-acople (-15dB, de 50Hz a 900Hz, que cuando se pone al mínimo deja de funcionar) y volumen general, ambos en forma de potenciómetros rotativos, interruptor de cambio de fase y cuatro potenciómetros deslizantes de graves, medios, agudos y brillo.
El fabricante indica que hay también un control de sub-graves en el interior del previo, que ya viene regulado de fábrica. No puede dar con él, aunque supongo que la idea del fabricante es que el usuario no ande manipulándolo.

Sonido

Las guitarras con aros y fondo de maderas claras, siempre han estado asociadas al flamenco, según Ramírez III debido al mal fario que daban las maderas oscuras como el palisandro (sin embargo, los diapasones eran de ébano).
En estos estilos siempre se han usado guitarras ligeramente más estrechas que en el clásico y con cuerdas más bajas aun a riesgo de un pequeño trasteo, ya que se buscaba la velocidad del toque a costa de la pureza del timbre. Para la Eva-E se ha utilizado, en lugar del tradicional ciprés, sicómoro (acer pseudoplatanus) para los aros y el fondo: es ésta una madera abundante en Europa y, de alguna manera, emparentada con los arces americanos (probablemente la responsable de los agudos casi excesivos del instrumento).
Desenchufada, la Admira Eva-E presenta una pronunciada falta de graves, achacable a su escaso fondo, pero responde muy bien en las cuerdas agudas. Por desgracia, esa misma carencia se encuentra también en el sonido amplificado, ya que la mayoría de los piezoeléctricos tienden a destacar los agudos hasta producir sonidos casi metálicos. Una buena solución sería incorporar un micro a la mezcla, preferiblemente interno, ya que de este modo se podría tapar la boca para evitar acoples.
De todas las ecualizaciones que probé, mi favorita es brillo y medios al 50% y graves y agudos al 100% con el filtro anticople totalmente anulado.

Conclusión

La Eva-E es una guitarra pensada para tocar en escenario y, creo yo, en grupo, ya que un intérprete que actúe en solitario notaría en exceso su falta de graves. Se ha sacrificado una parte del sonido y la posibilidad de un mayor volumen a la comodidad. Si tu prioridad es hacer un colchón de acordes sobre una base rítmica completa (con un teclista o bajista suministrando graves suficientes), te puede resultar interesante.
Aunque tiene competidores muy serios en el mercado que también debes probar, la Admira Eva-E es tán pequeña que te podrás mover con ella por el escenario casi como si no llevaras guitarra.