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Guitarra Española Clásica Keller JK-90

De César Berlanga en la revista INSTRUMENTOS Y SONIDO PROFESIONAL

 

Estimados amigos hoy tengo el placer de poder hablar de una magnifica guitarra española de clase alta, la JK-90 de Keller, y para que no se nos escape nada sobre ella la vamos a ir desgranando por partes.

Visión global: Cuando abrí por primera vez el estuche de la JK-90 de Keller, lo primero que percibí fueron las generosas fragancias de sus maderas nobles, perfectamente secas y curadas con el cariño y dedicación exclusivos de los artesanos de la firma Keller.

Para todos los que somos poéticamente adictos a los rituales mágicos que rodean a todo instrumento acústico de categoría, estas fragancias son un entremés descaradamente prometedor respecto a su aún desconocido sonido.

Después de este momento embriagador la cogí entre mis manos y la sentí tan ligera y femenina que inmediatamente la empecé a afinar, y poco a poco fui tímidamente desgranando unos acordes suaves, y como ya había supuesto, la niña estaba tan llena de sonido que solo había que provocarla un poquito para que cantara y llorara al son de mi espíritu y de mis dedos.

Es indudable que el secreto de su ligereza se debe al refinado sistema de barnices y colas empleados en su ensamblaje tan delicadamente artesanal.

La Pala: Es muy elegante y sólid, luciendo la K de Keller con un novedoso sistema de incrustación y remates totalmente exclusivo de la firma.

El Mástil: La JK-90 viene de serie con una buena cejuela superior e inferior de hueso, para que su sonido se expanda perfectamente y no se cierre como suele ocurrir con las cejuelas de plástico empleadas en algunas guitarras de inferior categoría. El mástil es de cedro de Honduras, con refuerzo posterior de ébano; es una pieza bastante cómoda que nos permitirá sin duda pasarnos largas horas tocando y sin fatigarnos.

El Diapasón: Ébano pulido y trastes de alpaca llenos de precisión y suavidad conforman esta cuidada pieza.

La caja: La tapa armónica es de cedro del Canadá, madera que para mi es una de las mejores cuando se precisa en la guitarra de matices sonoros y musicales inmediatos, tanto para que la guitarra susurre en algunos momentos, como para que mande y grite en otros.
En el interior de la tapa armónica, la JK-90 dispone de un sólido y exclusivo baraje de barras y barretas, que permiten a la tapa armónica disponer de una mayor resistencia.

La Boca: Los adornos en la boca de la JK-90 son exquisitos y a juego con los demás adornos de la guitarra.

El Puente: Dorado es muy suave y a la vez altamente preciso, permitiéndonos una gran seguridad evitando el desagradable aflojamiento y desafinación de las cuerdas.

El Tacto: Su sentir es altamente suave y su digitación se hace precisa y cómoda para cualquier pieza musical que nos dispongamos a interpretar. La altura de sus cuerdas, respecto al diapasón, es la necesaria, sin ser ésta ni alta ni baja.

La Afinación: Es excelente, y no digamos de su quintaje pues éste es analógicamente perfecto, y en este apartado, sin duda influye la esmerada colocación de las cejuelas y la precisa distribución de los trastes a lo largo del diapasón.

El Sonido: Aunque al principio os hablé un poquito de su mágico sonido, creo que merece la pena meterse un poco en el detalle de este personal apartado.

Para mi gusto esta guitarra dispone de dos tipos de sonido. Cuando la tocamos suavemente, ya sea interpretando por ejemplo una composición de Tárrega o un tema de música Brasileña, la Jk-90 lanza un sonido redondo pero a la vez muy cristalino y delicado, y sin embargo, cuando la hacemos gritar con una falseta española rápida, la JK-90 nos dispara un chorro de sonido potentísimo y valiente lleno de todo tipo de matices, es decir, amigos, con la JK-90 es como si tuviéramos dos guitarras.

Estuve grabando con ella en mi propio estudio un sin fin de estilos musicales y temperamentos variados, y cuál no sería mi sorpresa al darme cuenta de que su respuesta era casi siempre super-válida, y me atrevo a decir esto porque, aparte de músico, me considero productor musical, y esto me hace tener un concepto muy global de los instrumento en las producciones musicales, y no me dejo llevar nada por la egolatría de solo querer escuchar mi propio instrumento "la Guitarra", sin darles relevancia a los otros instrumentos de ese determinado arreglo musical de tal o cual canción. El secreto de la Keller JK-90 es que se la percibe con personalidad dentro de un arreglo musical aunque dejemos su volumen suave y en segundo plano.

Una de esas tardes grabando con ella en mi estudio, se acercó un amigo mío que toca flamenco y queréis creer que le encantó, no para rasguear y acompañar lo típico, pues para eso en concreto no viene pensada la JK-90, sino para llevar a cabo un flamenco de concierto lleno de sobriedad y misterio, y estuvo tocando para mi unas cosas preciosas que yo antes nunca le había oído. Este amigo no se podía creer el precio que tenía esta guitarra, y se fue convencido a mi pesar, de que la Keller-90 costaría mucho más dinero que yo le había dicho, y no sé lo que hubiera pensado de mí si además le hubiera dicho que en ese precio viene incluido el estuche, por cierto de una gran ligereza y diseño muy atractivo.


CONCLUSIÓN

Desde mi punto de vista como guitarrista con su carrera de guitarra clásica y que además me muevo en muy diversos campos de la música en general, considero que es una guitarra perfecta para todo, para conciertos y recitales, pues dispone de un gran sonido y lanzaría muy bien al fondo del público, para grabaciones en estudio, pues su equilibrio y compensación sonora son perfectos, y esto es algo muy importante ya que al existir esta compensación de sonido nos evitamos los sobresaltos en los ajustes del volumen, ya que en la JK-90, el volumen del sonido desde la primera hasta la sexta está muy compensado y ninguna cuerda queda pobre ni ninguna cuerda se dispara más que otra, y esto es algo que muchos fabricantes no tienen en cuenta quizás por problemas de puentes o de mástiles, pero claro está que hablamos de calidad.
Ya para terminar nos queda el disfrutarla y tocarla en la intimidad de nuestro hogar, ya que su sonido y posibilidades nos llenarán de sugerencias, y descubriremos, una vez más, que donde esté una buena guitarra clásica española que se quite cualquier otro tipo de guitarra, estoy hablando en el sentido acústico, que no se molesten los guitarristas Heavy ni los guitarristas de Jazz o de Pop, por favor.

Otra cosa ¿Nunca habéis tocado en intimidad triadas rítmicas de música Heavy con una buena guitarra española con las cuerdas nuevas? Pues hacerlo, porque os vais a sorprender del sonidazo que nos puede ofrecer, y sin usar ningún tipo de disorción ni nada parecido, a puro pelo.

Repito que os estoy hablando de un instrumento clásico, con todo el peso que ello representa en cuanto a la sobriedad y el respeto hacia la música para la que ha sido pensado, pero qué duda cabe que es un instrumento que, dado su pureza, evidentemente es aplicable a toda la buena Música, con mayúscula, y que su sonido, cuando es tan bello y particular, engrandece y personaliza cualquier estilo.

Y ahora, solo os queda a vosotros ir a probarla a vuestra tienda preferida y sacar vuestras propias conclusiones. Cada uno sabe cuál es el sonido que desea encontrar, así como el ajuste entre el cuerpo de la guitarra y nuestro cuerpo, y cómo es el mástil ideal para nuestra mano, y la confianza que nos puede ofrecer un puente de tal o cual característica, y si el clavijero parece fiable, así que, adelante, ir a disfrutar la JK-90